Viene de frío la tarde
el sol está escondiéndose
ganas de acurrucarse cerca de la estufa
la habitación casi en penumbras
se llena de recuerdos
aula de escuela primaria
primero inicial es el grado
pizarrón negro
la señorita de peinado con spray
voz apenas chillona
sonrisa que enamora
flaca de tetas tibias
mirada tierna
perfume rico
un sol
yo crecí y pasé de grado
dejé la escuela
y mi señorita tiza en mano
quedó junto al pizarrón.
jueves, 22 de julio de 2010
Caminar con cuidado
Esta mañana don Manolo, abrigado, acomodandose la gorra y levantandose el cierre de la campera, salió a la calle, cerró la puerta y saludo a la vecina que escoba en mano, barría la vereda.
Por el tema de la "circulación", como se lo recomendó el médico de cabecera, empezó la caminata diaria. Quince cuadras y una vuelta a la placita.
Don Manolo, tipo bonachón, amable, saludador y gran conversador. Simpático con los chicos y acariciador de animales callejeros y de los otros.
Hombre tranquilo y comprensivo, pero hoy se puso algo nevioso y hasta la presión le subió.
Tal vez por culpa de las cataratas, de las que se operará cuando los del PAMI le den turno, no puede ver como quisiera. Igualmente camina esquivando pozos, baches, zanjas abiertas, cables tirados, baldosas flojas y pibes irrespetuosos que lo encaran desafiantes. Aunque a veces, como hoy tuvo la suerte de pisar mierda, o mas especificamente, caca de perro. Se dío cuenta después de un rato de volver a su casa al olfatear un olor que no era habitual en su hogar de jubilado viudo. Buen trabajo le costó sacarse el zapato para lavarlo en la pileta del patio. Carajos, protestó don Manolo en silencio. Que los pichichos de la calle anden depositando sus excrementos en cualquier parte, vaya y pase. Pero además de tener que sortear la mierda de esos perritos abandonados a su suerte, tambien tenemos que cuidarnos de no pisar la que van dejando los perros que sacan a pasear nuestros vecinos, gentes muy educada, algunos, profesionales en medicina, economía, derecho, ingenieros, financistas, profesores, albañiles, policias, estudiantes y paseadores de perros. Educados, si, porque la mayoría viene de casas e institutos donde aparentemente les enseñaron educación y eso de:"no hagas a los demás lo que no querés que te hagan". Conviene aclarar que los perros en cuestión, la mayoría, cuentan con papeles en regla, vacunas, atención veterinaria y paladares negros. Muchos son perros con marca registrada, doberman, pastor inglés, ovejero alemán, siberianos, afganos, caniches, boxer, beagle, yorkshire, dogo o simplemente "perro" y por estos tiempos los que estan mas de moda: rottweiler, sharpei o labrador. Esto pensaba mientras limpiaba la suela de su zapato don Manolo.
Por el tema de la "circulación", como se lo recomendó el médico de cabecera, empezó la caminata diaria. Quince cuadras y una vuelta a la placita.
Don Manolo, tipo bonachón, amable, saludador y gran conversador. Simpático con los chicos y acariciador de animales callejeros y de los otros.
Hombre tranquilo y comprensivo, pero hoy se puso algo nevioso y hasta la presión le subió.
Tal vez por culpa de las cataratas, de las que se operará cuando los del PAMI le den turno, no puede ver como quisiera. Igualmente camina esquivando pozos, baches, zanjas abiertas, cables tirados, baldosas flojas y pibes irrespetuosos que lo encaran desafiantes. Aunque a veces, como hoy tuvo la suerte de pisar mierda, o mas especificamente, caca de perro. Se dío cuenta después de un rato de volver a su casa al olfatear un olor que no era habitual en su hogar de jubilado viudo. Buen trabajo le costó sacarse el zapato para lavarlo en la pileta del patio. Carajos, protestó don Manolo en silencio. Que los pichichos de la calle anden depositando sus excrementos en cualquier parte, vaya y pase. Pero además de tener que sortear la mierda de esos perritos abandonados a su suerte, tambien tenemos que cuidarnos de no pisar la que van dejando los perros que sacan a pasear nuestros vecinos, gentes muy educada, algunos, profesionales en medicina, economía, derecho, ingenieros, financistas, profesores, albañiles, policias, estudiantes y paseadores de perros. Educados, si, porque la mayoría viene de casas e institutos donde aparentemente les enseñaron educación y eso de:"no hagas a los demás lo que no querés que te hagan". Conviene aclarar que los perros en cuestión, la mayoría, cuentan con papeles en regla, vacunas, atención veterinaria y paladares negros. Muchos son perros con marca registrada, doberman, pastor inglés, ovejero alemán, siberianos, afganos, caniches, boxer, beagle, yorkshire, dogo o simplemente "perro" y por estos tiempos los que estan mas de moda: rottweiler, sharpei o labrador. Esto pensaba mientras limpiaba la suela de su zapato don Manolo.
mas parejo
Que tengamos que verificar el estado del vehículo, ok
Pero tambien sería bueno que las rutas esten en buen estado.
Que tengamos que pagar impuestos, ok
pero que los funcionarios gasten menos en beneficio propio.
Que mi coche este correctamente identificado, ok
tambien lo mismo para coches oficiales y de fuerzas de seguridad.
Pero tambien sería bueno que las rutas esten en buen estado.
Que tengamos que pagar impuestos, ok
pero que los funcionarios gasten menos en beneficio propio.
Que mi coche este correctamente identificado, ok
tambien lo mismo para coches oficiales y de fuerzas de seguridad.
lunes, 12 de julio de 2010
Trato
Quizás no debería ni pensarlo siquiera
pero se me ocurre esta tarde
el pedirte que hagamos un trato
algo asi como una promesa
de esas que se pueden cumplir.
Tu parte en el trato
tiene que ver con que no te mueras
que no lo hagas antes que yo.
A cambio prometo
morirme el día que te mueras.
Enterate que tengo ganas de vivir
y mucho tiempo más
y tranquilo estoy de eso
porque se de tus sentimientos hacia mi
se que no querrás que yo muera
por eso se que vas a cumplir el trato.
pero se me ocurre esta tarde
el pedirte que hagamos un trato
algo asi como una promesa
de esas que se pueden cumplir.
Tu parte en el trato
tiene que ver con que no te mueras
que no lo hagas antes que yo.
A cambio prometo
morirme el día que te mueras.
Enterate que tengo ganas de vivir
y mucho tiempo más
y tranquilo estoy de eso
porque se de tus sentimientos hacia mi
se que no querrás que yo muera
por eso se que vas a cumplir el trato.
miércoles, 16 de junio de 2010
Todos somos culpables hasta....
Al entrar al supermercado se lee el siguiente cartel " Sr. Cliente: antes de salir del local debe mostrar el interior del bolso o cartera al personal de seguridad".
En otros lugares, al entrar, usted debe dejar su bolso o cartera en los llamados "lockers", que vienen a ser unos compartimientos parecidos a los roperitos de los vestuarios pero como mas chiquitos. Para acceder a esos lockers hay que tener una moneda de un peso, caso contrario la situación tiende a complicarse; con lo fácil que es encontrar monedas en estos tiempos. Quien nos asegura que cuando abramos el compartimiento encontraremos lo que dejamos un rato antes?
También puede ocurrir que el entrar en alguno de estos centros comerciales, nos encontremos con una niña munida de falsa sonrisa y de una bolsa grandota quien nos invitara a guardar dentro nuestras pertenencias precintandola luego, al menos con este procedimiento uno sigue teniendo en sus manos los bienes propios.
Demás esta decir que al pisar el umbral de esos negocios, somos considerados sospechosos de llevarnos bienes ajenos. Teniendo en cuenta que además, estaremos vigilados por unos señores o señoras vestidos con ropa símil policías u otros que se asemejan a integrantes de un ejercito prusiano y como si fuese poco, si prestamos atención, veremos unos cartelitos que rezan: usted esta siendo filmado, sonriaaaaaaaa. Podemos agregar que al salir del local seguramente nos encontraremos en la puerta con un policía-esta vez uno de verdad- uniformado y armado. También en la calle, seremos vigilados por cámaras operadas de una central mediante las cuales nadie pensara siquiera cometer algo parecido a un ilícito.
Se puede imaginar que con tantas medidas de seguridad, no existiran robos, ni hurtos, ni escruches, ni afanos, ni otra cosa parecida.
Protesto y sigo protestando. Me subleva que anden siguiendome dentro de un local al que concurro solamente para hacer alguna compra colaborando con eso a que el dueño o los dueños tengan un buen pasar y acumulen ganancias y puedan emplear gentes y menguar en parte, la tan temida "desocupación".
Protesto y seguire protestando cuando intentan mirar lo que llevo en mi bolso. Me siento ultrajado y violado en mi intimidad. No quiero que nadie sepa si mi cepillo de dientes esta maltrecho o no, si en mi cartera llevo preservativos (forros), perfume o una carta amorosa. No me interesa que se enteren que leo ni que vean la foto que llevo. Tampoco que desodorante uso o si guardo una crema para la micosis.
Carajos, no me gusta nada eso de ser sospechoso; llegar a la caja del comercio pedir la cuenta y pagar con un billete que el cobrador, cajero, cobradora o cajera lo tome entre sus manos, al billete digo, lo revise, lo de vuelta, y lo vuelva a revisar y me mire desconfiadamente de costado tratando de descubrir en mi al mas terrible falsificador de moneda que piso estos lares, algo parecido al famoso Bellini.
Y me quejo y me vuelvo a quejar porque una vez escuche eso de que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
En otros lugares, al entrar, usted debe dejar su bolso o cartera en los llamados "lockers", que vienen a ser unos compartimientos parecidos a los roperitos de los vestuarios pero como mas chiquitos. Para acceder a esos lockers hay que tener una moneda de un peso, caso contrario la situación tiende a complicarse; con lo fácil que es encontrar monedas en estos tiempos. Quien nos asegura que cuando abramos el compartimiento encontraremos lo que dejamos un rato antes?
También puede ocurrir que el entrar en alguno de estos centros comerciales, nos encontremos con una niña munida de falsa sonrisa y de una bolsa grandota quien nos invitara a guardar dentro nuestras pertenencias precintandola luego, al menos con este procedimiento uno sigue teniendo en sus manos los bienes propios.
Demás esta decir que al pisar el umbral de esos negocios, somos considerados sospechosos de llevarnos bienes ajenos. Teniendo en cuenta que además, estaremos vigilados por unos señores o señoras vestidos con ropa símil policías u otros que se asemejan a integrantes de un ejercito prusiano y como si fuese poco, si prestamos atención, veremos unos cartelitos que rezan: usted esta siendo filmado, sonriaaaaaaaa. Podemos agregar que al salir del local seguramente nos encontraremos en la puerta con un policía-esta vez uno de verdad- uniformado y armado. También en la calle, seremos vigilados por cámaras operadas de una central mediante las cuales nadie pensara siquiera cometer algo parecido a un ilícito.
Se puede imaginar que con tantas medidas de seguridad, no existiran robos, ni hurtos, ni escruches, ni afanos, ni otra cosa parecida.
Protesto y sigo protestando. Me subleva que anden siguiendome dentro de un local al que concurro solamente para hacer alguna compra colaborando con eso a que el dueño o los dueños tengan un buen pasar y acumulen ganancias y puedan emplear gentes y menguar en parte, la tan temida "desocupación".
Protesto y seguire protestando cuando intentan mirar lo que llevo en mi bolso. Me siento ultrajado y violado en mi intimidad. No quiero que nadie sepa si mi cepillo de dientes esta maltrecho o no, si en mi cartera llevo preservativos (forros), perfume o una carta amorosa. No me interesa que se enteren que leo ni que vean la foto que llevo. Tampoco que desodorante uso o si guardo una crema para la micosis.
Carajos, no me gusta nada eso de ser sospechoso; llegar a la caja del comercio pedir la cuenta y pagar con un billete que el cobrador, cajero, cobradora o cajera lo tome entre sus manos, al billete digo, lo revise, lo de vuelta, y lo vuelva a revisar y me mire desconfiadamente de costado tratando de descubrir en mi al mas terrible falsificador de moneda que piso estos lares, algo parecido al famoso Bellini.
Y me quejo y me vuelvo a quejar porque una vez escuche eso de que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
jueves, 3 de junio de 2010
TILINGUILANDIA y los mundiales
Había una vez un país algo contradictorio llamado Tilinguilandia.
Gozaba de un buen clima, mejor paisaje y recursos naturales que otros estados envidiaban.
Tenía vaquitas, ovejitas y muchos animales que además de adornar y corretear las pampas eran buena fuente de alimento.
También el suelo daba lo suyo, además de yuyos y flores, cereales que alimentarían mundos. En el subsuelo encontraban petróleo, gas y derivados.
El agua no faltaba ni los peces tampoco, montañas con minerales y ríos caudalosos. Una discreta población mezcla de nacionalidades diversas, que en tiempos remotos desembarcaron en el puerto de Tilinguilandia con el deseo de quedarse.
Resumiendo, Tilinguilandia tenia como para llegar a ser en algún momento una nación prospera.
Como tantos otros paises perdio mucho tiempo con eso de pelearse internamente (por el tan mentado " quien la tiene mas larga").
Hasta en algún momento a los notables que gobernaban Tilinguilandia se les ocurrió guerrear con un país muy poderoso, que a su vez era ayudado por otros países muy pero muy poderosos.
Muchos de los habitantes trabajaban, otros estudiaban, y algunos vivían de esos que trabajaban y estudiaban.
Tilinguilandia era mundialmente conocida por el deporte del balompie también llamado "fobal" por los antiguos nativos. Los jugadores de ese deporte eran solicitados por países del mundo desarrollado que pagaban fortunas por tenerlos en sus equipos. Fortunas que a veces no alcanzaban a cubrir el déficit en las arcas de los equipos locales pero si de sus abnegados dirigentes.
Tanto de importante era el"fobal" o mejor expresado el "fútbol" que los gobernantes de Tilinguilandia, gentes nada tonta, se ocupaban y mucho de mantener siempre vivo el fervor de los habitantes por ese noble y rentable (para algunos) deporte.
Como anécdota es bueno enterarse que alguna vez, mientras ocurrían cosas terribles, como torturas y desapariciones, se les ocurrió a los próceres que gobernaban ese país, armar un gran espectáculo futbolistico. Construyeron estadios y gastaron mucho pero mucho dinero en la fiesta.
Si que hubo fiesta, porque además de organizar el evento, también hicieron que el seleccionado de Tilinguilandia fuera el campeón de eso que se llamó Mundial de Fútbol. Bien dicen algunos que con dinero y poder todo es posible.
El tema es que mientras Tilinguilandia se debatía en una economía que no era la mejor y la situación social nada agradable, las calles se llenaban de habitantes enloquecidos por el triunfo de su selección de fobal. Los jugadores eran héroes y los Tilingos -habitantes de Tilinguilandia- aplaudían en los estadios al gobernante (un general venido a presidente y discípulo del gran Nerón) . Y flameaban banderas y banderitas , las gentes se vestía con los colores de la camiseta del equipo que eran los mismos colores de la bandera de Tilinguilandia y gritaban "somos los mejores".
Más adelante, precisamente cuatro años después, en otro país, hubo otro mundial de fobal, al cual concurrió el equipo ganador del mundial anterior, entiendase, la selección de Tilinguilandia.
Conviene aclarar que por esos días, Tilinguilandia estaba en guerra con un país cuya selección jugaba el mismo torneo de fútbol. Y algunos memoriosos recuerdan que mientras las gentes miraba por la tele los encuentros deportivos, en otro lugar en condiciones mas desfavorables, chicos que vestidos de soldados, pasaban frío y hambre y muchos morían; justamente en el mismo instante que los Tilingos (habitantes de Tilinguilandia) gritaban: gooooooooooooool.
Y hubo otros mundiales con suerte dispar para el equipo representante de ese contradictorio país.
Cuentan los ancianos sabios que los días en que la agrupacion jugaba, los habitantes del país dejaban de lado sus ocupaciones habituales, inclusive sus tareas laborales dejando desiertas las calles de pueblos y ciudades. Algunas gentes se quedaban en sus casas, despatarrados en cómodos sillones frente al LCD recién adquirido en 50 cuotas sin interés, tomando mate o alguna bebida espirituosa. Otros poblaban bares, tabernas, drugstores y tugurios, vestidos para la ocasión con camisetas del color del team vernáculo, gorritos de cuatro puntas, envueltos en banderas y paladeando ricas birras de litro- léase "porrón"- al grito de "vamo tilinguilandia todavía".
También los jardines de infantes, las escuelas, colegios y universidades adherían al evento suspendiendo clases y charlas educativas.
Dentro de esa población de Tilingos existían grupos de gentes de gran fervor "por la camiseta" asiduos visitantes a los estadios de fobal llamados "hinchas" y a los hinchas mas hinchas se los conocía como "barras bravas"; estos grupos estaban integrados por vagos, mal entretenidos, delincuentes y chicos malcriados con deudas pendientes en la justicia. Estos señores ocupaban las tribunas de los coliseos portando banderas con los colores del club al cual adherían por pasión futbolera y por algunos negocios y negociados con jugadores y dirigentes, anque políticos y otros pobladores del ambiente en cuestión.
Los personajes de referencia eran avalados, utilizados y mantenidos por presidentes de clubes, técnicos del ramo, diputados, senadores, intendentes, jueces, punteros políticos y demás especimenes. Viajaban por el mundo y alrededores, acompañando y alentando a los clubes de los cuales eran hinchas y como si fuese poco también se desplazaban para alentar a la selección nacional de fútbol. Claro que para solventar los gastos de viajes y estadías, recurrían a esos personajes que los apañaban. Todo sea en nombre del entusiasmo por la camiseta.
Conviene aclarar que esa mencionada selección de fútbol, que en su casaca lleva los colores de Tilinguilandia, era dirigida por un coach que había sido en otras épocas, un brillante jugador de pelota parada y en movimiento, además de un notable "manoteador".Muchacho algo díscolo al que los Tilingos le perdonaron y le perdonan cualquier tipo de exabruptos, incongruencias y desplantes. Tal vez sea este personaje un claro ejemplo del contradictorio Tilinguilandia, del cual es digno embajador. Tipo hábil de opiniones absurdas y cambiantes segun le convenga, rápido para el llanto arrepentido, experto en dar malos ejemplos, gran peleador callejero y notable pícaro. Hasta se dio el lujo no hace tanto, después de enojarse con algunos periodistas, de invitarlos amablemente a que "la sigan chupando", sin aclarar que cosa convidaba a seguir chupando. En otra oportunidad recién levantado de la siesta y algo enfadado la emprendió a balinazos-entiendase balas de mentirita- contra otros periodistas que intentaban molestar su descanso de quinta alquilada.
Como para acentuar la contradiccion de Tilinguilandia y teniendo en cuenta las virtudes de esta celebridad, el gobernante de turno no tuvo mejor idea que homenajear al personaje nombrandolo técnico de la selección nacional de fútbol.
Obteniendo este individuo de esa manera, un suculento sueldito, alguna que otra prebenda, la satisfacción de varios caprichitos, propios, de su numerosa familia y amigos y la impunidad para decir y hacer lo que le venga en ganas con tal de que la selección de Tilinguilandia consiga la tan ansiada copa de campeón. Porque bien sabido es eso de "la familia y los amigos son lo primero". Y de paso, ayude con tal trofeo, a sumar puntos y votos al gobierno de turno.
Vamos Tilinguilandia todavia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Gozaba de un buen clima, mejor paisaje y recursos naturales que otros estados envidiaban.
Tenía vaquitas, ovejitas y muchos animales que además de adornar y corretear las pampas eran buena fuente de alimento.
También el suelo daba lo suyo, además de yuyos y flores, cereales que alimentarían mundos. En el subsuelo encontraban petróleo, gas y derivados.
El agua no faltaba ni los peces tampoco, montañas con minerales y ríos caudalosos. Una discreta población mezcla de nacionalidades diversas, que en tiempos remotos desembarcaron en el puerto de Tilinguilandia con el deseo de quedarse.
Resumiendo, Tilinguilandia tenia como para llegar a ser en algún momento una nación prospera.
Como tantos otros paises perdio mucho tiempo con eso de pelearse internamente (por el tan mentado " quien la tiene mas larga").
Hasta en algún momento a los notables que gobernaban Tilinguilandia se les ocurrió guerrear con un país muy poderoso, que a su vez era ayudado por otros países muy pero muy poderosos.
Muchos de los habitantes trabajaban, otros estudiaban, y algunos vivían de esos que trabajaban y estudiaban.
Tilinguilandia era mundialmente conocida por el deporte del balompie también llamado "fobal" por los antiguos nativos. Los jugadores de ese deporte eran solicitados por países del mundo desarrollado que pagaban fortunas por tenerlos en sus equipos. Fortunas que a veces no alcanzaban a cubrir el déficit en las arcas de los equipos locales pero si de sus abnegados dirigentes.
Tanto de importante era el"fobal" o mejor expresado el "fútbol" que los gobernantes de Tilinguilandia, gentes nada tonta, se ocupaban y mucho de mantener siempre vivo el fervor de los habitantes por ese noble y rentable (para algunos) deporte.
Como anécdota es bueno enterarse que alguna vez, mientras ocurrían cosas terribles, como torturas y desapariciones, se les ocurrió a los próceres que gobernaban ese país, armar un gran espectáculo futbolistico. Construyeron estadios y gastaron mucho pero mucho dinero en la fiesta.
Si que hubo fiesta, porque además de organizar el evento, también hicieron que el seleccionado de Tilinguilandia fuera el campeón de eso que se llamó Mundial de Fútbol. Bien dicen algunos que con dinero y poder todo es posible.
El tema es que mientras Tilinguilandia se debatía en una economía que no era la mejor y la situación social nada agradable, las calles se llenaban de habitantes enloquecidos por el triunfo de su selección de fobal. Los jugadores eran héroes y los Tilingos -habitantes de Tilinguilandia- aplaudían en los estadios al gobernante (un general venido a presidente y discípulo del gran Nerón) . Y flameaban banderas y banderitas , las gentes se vestía con los colores de la camiseta del equipo que eran los mismos colores de la bandera de Tilinguilandia y gritaban "somos los mejores".
Más adelante, precisamente cuatro años después, en otro país, hubo otro mundial de fobal, al cual concurrió el equipo ganador del mundial anterior, entiendase, la selección de Tilinguilandia.
Conviene aclarar que por esos días, Tilinguilandia estaba en guerra con un país cuya selección jugaba el mismo torneo de fútbol. Y algunos memoriosos recuerdan que mientras las gentes miraba por la tele los encuentros deportivos, en otro lugar en condiciones mas desfavorables, chicos que vestidos de soldados, pasaban frío y hambre y muchos morían; justamente en el mismo instante que los Tilingos (habitantes de Tilinguilandia) gritaban: gooooooooooooool.
Y hubo otros mundiales con suerte dispar para el equipo representante de ese contradictorio país.
Cuentan los ancianos sabios que los días en que la agrupacion jugaba, los habitantes del país dejaban de lado sus ocupaciones habituales, inclusive sus tareas laborales dejando desiertas las calles de pueblos y ciudades. Algunas gentes se quedaban en sus casas, despatarrados en cómodos sillones frente al LCD recién adquirido en 50 cuotas sin interés, tomando mate o alguna bebida espirituosa. Otros poblaban bares, tabernas, drugstores y tugurios, vestidos para la ocasión con camisetas del color del team vernáculo, gorritos de cuatro puntas, envueltos en banderas y paladeando ricas birras de litro- léase "porrón"- al grito de "vamo tilinguilandia todavía".
También los jardines de infantes, las escuelas, colegios y universidades adherían al evento suspendiendo clases y charlas educativas.
Dentro de esa población de Tilingos existían grupos de gentes de gran fervor "por la camiseta" asiduos visitantes a los estadios de fobal llamados "hinchas" y a los hinchas mas hinchas se los conocía como "barras bravas"; estos grupos estaban integrados por vagos, mal entretenidos, delincuentes y chicos malcriados con deudas pendientes en la justicia. Estos señores ocupaban las tribunas de los coliseos portando banderas con los colores del club al cual adherían por pasión futbolera y por algunos negocios y negociados con jugadores y dirigentes, anque políticos y otros pobladores del ambiente en cuestión.
Los personajes de referencia eran avalados, utilizados y mantenidos por presidentes de clubes, técnicos del ramo, diputados, senadores, intendentes, jueces, punteros políticos y demás especimenes. Viajaban por el mundo y alrededores, acompañando y alentando a los clubes de los cuales eran hinchas y como si fuese poco también se desplazaban para alentar a la selección nacional de fútbol. Claro que para solventar los gastos de viajes y estadías, recurrían a esos personajes que los apañaban. Todo sea en nombre del entusiasmo por la camiseta.
Conviene aclarar que esa mencionada selección de fútbol, que en su casaca lleva los colores de Tilinguilandia, era dirigida por un coach que había sido en otras épocas, un brillante jugador de pelota parada y en movimiento, además de un notable "manoteador".Muchacho algo díscolo al que los Tilingos le perdonaron y le perdonan cualquier tipo de exabruptos, incongruencias y desplantes. Tal vez sea este personaje un claro ejemplo del contradictorio Tilinguilandia, del cual es digno embajador. Tipo hábil de opiniones absurdas y cambiantes segun le convenga, rápido para el llanto arrepentido, experto en dar malos ejemplos, gran peleador callejero y notable pícaro. Hasta se dio el lujo no hace tanto, después de enojarse con algunos periodistas, de invitarlos amablemente a que "la sigan chupando", sin aclarar que cosa convidaba a seguir chupando. En otra oportunidad recién levantado de la siesta y algo enfadado la emprendió a balinazos-entiendase balas de mentirita- contra otros periodistas que intentaban molestar su descanso de quinta alquilada.
Como para acentuar la contradiccion de Tilinguilandia y teniendo en cuenta las virtudes de esta celebridad, el gobernante de turno no tuvo mejor idea que homenajear al personaje nombrandolo técnico de la selección nacional de fútbol.
Obteniendo este individuo de esa manera, un suculento sueldito, alguna que otra prebenda, la satisfacción de varios caprichitos, propios, de su numerosa familia y amigos y la impunidad para decir y hacer lo que le venga en ganas con tal de que la selección de Tilinguilandia consiga la tan ansiada copa de campeón. Porque bien sabido es eso de "la familia y los amigos son lo primero". Y de paso, ayude con tal trofeo, a sumar puntos y votos al gobierno de turno.
Vamos Tilinguilandia todavia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
miércoles, 2 de junio de 2010
venga abuelo
Venga abuelo, siéntese,
tómese este vinito y cuénteme;
de su pueblo,
de la montaña marrón
de ese río sinuoso
de las casitas de piedra.
Venga abuelo, cuénteme
de los toros bravios
de las manzanas grandotas
de las coplas canturreadas
de los inviernos tan fríos.
Venga abuelo, cuénteme
de ese madrugar de despedida
de ese mirar de ojos húmedos
del austero equipaje
de ese tren de andar cansado.
Venga abuelo, cuénteme
de esa soledad de puerto gris
de ese barco gigante
de la costa alejandose
de ese horizonte de mar
y de esos días tan.... largos.
Venga abuelo, cuénteme
de esa ribera de luces
de esa tierra extraña y nueva
de esos rostros desconocidos
de su llanto contenido.
Venga abuelo, siéntese
aquí a mi lado, despacito
quítese la gorra, rasquese la cabeza
y por favor, no haga ruido
que no quiero despertarme
porque ....sabe?
creo que estoy soñando.
tómese este vinito y cuénteme;
de su pueblo,
de la montaña marrón
de ese río sinuoso
de las casitas de piedra.
Venga abuelo, cuénteme
de los toros bravios
de las manzanas grandotas
de las coplas canturreadas
de los inviernos tan fríos.
Venga abuelo, cuénteme
de ese madrugar de despedida
de ese mirar de ojos húmedos
del austero equipaje
de ese tren de andar cansado.
Venga abuelo, cuénteme
de esa soledad de puerto gris
de ese barco gigante
de la costa alejandose
de ese horizonte de mar
y de esos días tan.... largos.
Venga abuelo, cuénteme
de esa ribera de luces
de esa tierra extraña y nueva
de esos rostros desconocidos
de su llanto contenido.
Venga abuelo, siéntese
aquí a mi lado, despacito
quítese la gorra, rasquese la cabeza
y por favor, no haga ruido
que no quiero despertarme
porque ....sabe?
creo que estoy soñando.
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